
Escultor
Gran parte se deja al material, a su belleza, a sus características. En las obras del escultor Graziano Pompili, la materia se representa a sí misma. “Es el material elegido lo que ayuda al artista a expresar un concepto, a traducir una idea. Cada ser humano que produce y transforma la materia prima en un objeto con una función necesita un soporte que lo acompañe, que haga posible el proyecto. El material no sirve únicamente como soporte, sino que participa en lo que se desea comunicar”. Pompili trabaja la piedra desde finales de los años Setenta: desde el principio, una pasión por una materia prima que ha aprendido a conocer, a quitar, a vaciar. “Tras años de trabajo, ya no se me plantea ninguna vacilación o confusión sobre la elección del material, ya que para cada idea que tengo en la cabeza tengo también bien claro cuál será la piedra y cuál la pieza".
Muchas las materias utilizadas, del mármol blanco a los mármoles Bardiglio (grises), del Portoro a los negros de Bélgica y muchos jaspeados, estriados, veteados. “Para amar las piedras hay que conocer su historia: a veces, el granito africano se confunde con el sueco porque una
historia común, sucedida hace millones de años, los vuelve similares, pero nunca idénticos. Las piedras tienen un olor: cuando las trabajas, las partes, las vacías, te das cuenta de su historia milenaria, sientes su alma olorosa".
Cada piedra tiene una fisonomía reconocible, un carácter, y también trabajándola se aprende a conocerlo. “Existe un gran placer en el tratar estos materiales: por ejemplo, el granito se trabaja con una técnica especial que consume su superficie. Poco a poco, gradualmente, se llega a la forma imaginada. O bien cuando parto un bloque de mármol considero las roturas como sagradas, como parte de ese material”. La materia misma se representa, como si se bastase a sí misma: el trabajo del artista o del artesano es un magnífico complemento. “También el empleo de la parte menos pura es una demostración de cuánto se aman estos materiales: los jaspeados, los veteados, aquellas hebras internas que dan testimonio de la historia milenaria de estos materiales se convierten en elementos maravillosos que proporcionan la belleza".