Es el toque final, el acabado de la máquina técnica. El lacado es un complemento en el proceso de elaboración, pero es de importancia determinante para responder a las exigencias del gusto estético contemporáneo.
Se trata de una elaboración hecha completamente a mano, empleando esmaltes al agua: cada pieza es cepillada a mano, es
albergada en un proceso largo y meticuloso.
Numerosos los lacados, del mate liso o texturizado, al lúcido o al poliéster, o al brillante, para satisfacer cualquier gusto estético y responder a personalidades y estilos de vida diferentes.
Cada tipo de lacado presenta características particulares: como la lúcida al poliéster que, gracias a un
atento cepillado, transforma un canto redondeado en una perfecta esfera, o como la brillante que, gracias a cuatro manos de opaco y tres de transparente, permite la realización de puertas de superficie más “suave”.
Todos son realizados con gran cuidado y precisión meticulosa y, en cada trabajo, se concreta el empeño para alcanzar la perfección.